Ya son muchos los días que llevamos confinados en casa. Diría que prácticamente un mes, se dice pronto, 30 días. Y es que es tan relativo el tiempo, que no nos hemos dado cuenta que un mes encerrados en casa es mucho tiempo, estoy seguro que la mayoría de los mortales hemos pasado por diferentes fases. Los primeros días te autoconvencías, diciéndote lo bien que te iba a venir unos días para tí. Ante el frenético estilo de vida que tenemos en esta sociedad, corriendo al trabajo o a la universidad, comiendo de lo primero que pillas, haciendo tu rutina de ejercicio, planeando mil planes, tu cabeza que nunca para de funcionar, y siempre maldecías no tener tiempo para leer ese libro, aprender ese idioma, hacer esa llamada o ver esa serie. Pero la realidad es que ahora con las 24 horas del día prácticamente libres, seguimos posponiendo ese libro, esa serie, o esa llamada, e intentamos refugiarnos en nuestra " antigua vida". Lamentándonos de lo bien que estábamos antes, y de que no era tan mala la vida que llevábamos ni el trabajo que teníamos, ni las tardes de bibliotecas. Pero es que en todas ellas hay algo que tiene en común que es el gran factor que nos hace falta para reconectar todo y que vuelva a tener sentido, socializar.
El ir a tu cafetería de la esquina y regalar una sonrisa sin ánimo de lucro, y que el camarero te la devuelva con un, " que pasa Juan novea er peazo día que ha salio hoy shiquillo, mi muhé se ha io a la playa con los niño y to ave, bueno te pongo tu cafelito y un mixto".
El poder abrazar a tu colega que hace un mes que no veías, y darle un par de palmadas en la cara amistosas, diciéndole " estás igual cabrón".
Hemos cambiado eso por más tiempo refrescando la pantalla de instagram, que sólo refleja los minutos de oros del día que tienes que demostrar que tu día ha sido productivo. las 23 y 45 h restante, obviamente no tiene ningún interés en publicarse. Hemos dejado 5 películas a medias, y hemos empezado 4 series. Nos hemos leidos 3 o 4 capítulos de un par de libros. Hemos hecho 7 bizcochos. Tenemos 3 rutinas diferentes de deporte en casa. ç
Pero sigue estando el mismo vacío, el socializar, el interactuar de manera directa, el echar una cerveza, la de mirarnos a la cara, la del lenguaje no verbal.
Lo curioso de todo esto es que el ser humano es capaz de llegar a acostumbrarse, los días cada vez son menos días, más cortos, menos intenso, menos vivos, cuando menos te lo esperas ya estás escuchando los aplausos... Pero no lo olvidemos nunca, que un día tiene 24h . No es lo mismo pasar 30 minutos tirados en el sofá mirando historias absurdas que haciendo el amor. u 8 horas trabajando en lo que más te gusta, que forzándote a leer ese libro, o ver esa serie porque " se supone que es el momento de hacerlo". Menos suponer y más sentir, menos planear y más ejecutar, menos malgastar y más vivir.
Volveremos a chocarnos la mano con tu colega del frente y a volver a tener esas conversaciones cotidianas pero tan vivas " novea esto del virus shiquillo, porfin se ha acabao macho porque vaya ruina, yo no aguantaba ni un día más " " Que dise Paco si llevas diciendo eso desde la 3 semana y hemos estao 3 meses cabrón, anda vamos al uni a echarnos unas birras".
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